“Jende txiki askok, "Mucha gente pequeña,
leku txiki askotan, en muchos lugares pequeños,
gauza txikiak eginez, haciendo cosas pequeñas,
mundua alda dezake” estamos cambiando el mundo."


2010-12-19

"AKWABA" proiektuaren dokumentala / Documental del proyecto "AKWABA"

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2010-11-05

LA FORMACIÓN EN DERECHOS HUMANOS DE LAS FUERZAS DE SEGURIDAD DE ÁMBITO ESTATAL SIGUE SIENDO MARGINAL

En el año 2001 Amnistía Internacional hizo público un informe analizando hasta qué punto los derechos humanos estaban presentes en la formación de las fuerzas de seguridad del Estado españolas de ámbito estatal, concluyendo que se trataba aún de una asignatura pendiente. De la información recibida y analizada en aquella ocasión, la organización encontró que los derechos humanos tenían una presencia marginal en esa formación, que las metodologías estaban orientadas a transmitir conocimientos más que a conformar actitudes y valores, y que aspectos muy relevantes para el trabajo de las fuerzas de seguridad –como las limitaciones al principio de obediencia debida o al uso de la fuerza, o las cuestiones relacionadas con la inmigración y el derecho de asilo– se abordaban de forma muy débil en los temarios.

2010-10-23

Wikileaks II

Las fuerzas de EEUU sabían, pero no investigaron, casos de abusos y torturas perpetrados por soldados y policías iraquíes contra presos, según una nueva filtración de unos 391.000 documentos sobre la guerra en Irak.
Los documentos, facilitados con anticipación por la página de internet Wikileaks a varios medios, apuntan a que prácticas como palizas, latigazos o quemaduras con cigarrillos distaban de ser una excepción en las cárceles bajo jurisdicción de las autoridades iraquíes y aunque las fuerzas de EEUU investigaron algunos casos, la mayoría parecen haber recibido caso omiso.
The New York Times, uno de los medios que ha recibido los documentos por adelantado, indica que éstos, que datan desde 2004 a 2009, incluyen referencias a la muerte de al menos seis presos bajo custodia iraquí. En centenares de informes se citan latigazos, quemaduras y palizas, y en un caso en particular los soldados estadounidenses apuntan sus sospechas de que los soldados iraquíes cortaron los dedos y quemaron con ácido a uno de los presos. Otros dos casos revelan la ejecución de dos prisioneros maniatados.
En algunos de los casos, los militares estadounidenses abrieron una investigación pero en la mayoría parecen haberse limitado a informar a sus superiores y dejar las pesquisas en manos de las fuerzas iraquíes. La frase "ningún soldado de la coalición estuvo implicado en el incidente" es frecuente en los informes.
Un portavoz del Pentágono citado por el diario asegura que la política estadounidense "está, y siempre ha estado, en línea con las prácticas y el Derecho internacionales", que obligan a informar de posibles abusos. Si fueron perpetrados por iraquíes, corresponde a las fuerzas iraquíes investigarlo, según el portavoz.
Uso de mangueras y cables eléctricos
Cuando las tropas estadounidenses comprobaron la existencia de abusos y los denunciaron, en la mayoría de las ocasiones los iraquíes no tomaron medidas. Una vez, un jefe de Policía indicó su conformidad con las torturas "con tal de que no dejaran marcas" y en otro caso, otro oficial describió los abusos como "un método para desarrollar investigaciones".
Uno de los informes describe cómo un detenido presenta "marcas en forma de bota por toda la espalda", y otro enumera hemorragia ocular, sangrado por nariz y oídos, visión borrosa y marcas en la espalda y las extremidades. En otros se aluden a latigazos en los pies y la presencia de cardenales producidos por mangueras o cables eléctricos.
Algunos informes dejan claro que los soldados estadounidenses cuando sospechan la posibilidad de torturas interrumpen esas prácticas y confiscan los materiales con los que supuestamente se perpetran. Aunque se hacen referencias a violencia por parte de soldados estadounidenses, estas alusiones no se documentan. Los casos más serios de este tipo, según el diario, se producen durante detenciones de presos y siempre les acompaña la apertura de una investigación.
Tiroteos contra civiles
Además, la masiva filtración de documentos del Pentágono a través de Wikileaks revela que desde la invasión estadounidense de Irak, en 2003, han fallecido más de 100.000 iraquíes, de los que unos 70.000 fueron civiles. Hasta ahora, ni el Gobierno de EEUU ni las fuerzas aliadas han facilitado un número oficial de las víctimas iraquíes que ha ocasionado el conflicto, con el argumento de que no se llevaba una contabilidad al respecto.
Sin embargo, los documentos del Pentágono a los que ha tenido acceso la organización dan cuenta de la muerte de 109.032 personas entre el año 2004 y 2009, de los que más de la mitad, 66.081, eran civiles. A estos se suman otras 15.000 muertes que habían sido contadas previamente.
En los documentos hay narraciones de jornadas sangrientas, como el 31 de agosto de 2005, cuando murieron más de 950 personas en una estampida en un puente de Bagdad, o el 14 de agosto de 2007, cuando un camión bomba mató a más de 500 personas en una zona rural lindando con Siria. El mes más mortífero fue diciembre de 2006, cuando fallecieron 2.566 iraquíes.
La mayor parte de las muertes, cerca de 30.000, se produjo a consecuencia de las minas colocadas por los insurgentes a lo largo del territorio del país. Pero los documentos también revelan situaciones lamentables en que las tropas estadounidenses, por error, accidente o precipitación, mataron a civiles inocentes. Estas circunstancias, más habituales en los primeros compases de la guerra, fueron fundamentales para crear un fuerte sentimiento en contra de la presencia estadounidense en el país árabe.
Los papeles narran al menos cuatro casos de tiroteos mortales cometidos desde helicópteros. En uno de los casos se disparó contra civiles aunque las víctimas estaban dando claros signos de rendición. "Aun así son objetivos válidos", rezan los documentos. También hubo signos de precipitación letales en los puntos de control que establecían las tropas estadounidenses. Se cuenta el caso de un marine que, ante el reflejo del sol en el parabrisas de un coche que no aminoró la marcha, acabó disparando. A consecuencia de ello, murió una madre y resultaron heridas sus tres hijas y su marido.
En otras ocasiones, los soldados dejaron malheridos a iraquíes que no entendían los signos realizados con las linternas. En una de las ocasiones, un francotirador disparó contra un civil vestido con chándal, para más tarde descubrir que era uno de los traductores de las tropas estadounidenses.
Pese a estas narraciones, el recuento de iraquíes fallecidos está elaborado de manera precipitada y a veces imprecisa, como muestra el hecho de que durante la violenta toma de control de Falluja, en 2004, no hay contabilizada la muerte de ningún civil. Sin embargo, la organización Iraq Body Count, con sede en Londres y que ha hecho un seguimiento de los civiles muertos durante estos años, afirma que hubo cerca de 1.300, entre ellos medio centenar de doctores y pacientes de un centro hospitalario.

Wikileaks-ek EEBB-ek Iraken tortura erabili zuela estaen duten dokumentuak interneten jartzen ditu

http://wikileaks.org/

2010-10-21

Pobrezia Estatuan

El 20,8% de la población residente en España estaba por debajo del umbral de la pobreza relativa en el año 2010, porcentaje más de un punto superior al de 2009, que fue del 19,5%, según la 'Encuesta de Condiciones de Vida 2010' del Instituto Nacional de Estadística (INE). Los datos apuntan a que el 30,4% de los hogares españoles tiene dificultades o muchas dificultades para llegar a fin de mes, porcentaje ligeramente inferior al registrado en 2009 (30,5%).
El organismo estadístico ha precisado que este leve descenso en las familias con problemas para llegar a fin de mes "rompe con la tendencia creciente" iniciada en 2007, y ha apuntado que el 13,4% de los hogares llega con "mucha dificultad" a fin de mes, frente al 13,7% del año anterior.
Asimismo, la estadística revela que más de un tercio de los hogares, en concreto el 36,7%, no tenía capacidad de afrontar gastos imprevistos, cifra superior en 2,7 puntos a la del año pasado y la más elevada de los últimos seis años.
Además, el INE apunta que el número de hogares que no se pudo permitir ir de vacaciones al menos una semana al año alcanzó el 39,7%, casi un punto más que en 2009, y el 7,7% tuvo retrasos en los pagos a la hora de abonar gastos relacionados con la vivienda principal en los 12 meses anteriores a la encuesta. Este porcentaje ha ido en aumento en los últimos seis años, pasando del 4,7% en 2005 al 7,7% en 2010.

Derecho al delirio

http://www.youtube.com/watch?v=a_tW9WJUVdw

“Aquí no sois conscientes de las condiciones en que se fabrica ese iPhone”

Juan Luis Sánchez
Periodismo Humano

Hablamos con un líder sindical y una investigadora social del sector tecnológico en Malasia

La conversación con el sindicalista Bala Krishnan y la investigadora Pathma Krishnan para este artículo se graba con un iPhone. Ellos, claro, lo identifican desde el principio, aunque el asunto no surge hasta mucho después. Bala y Pathma comparten apellido (no parentesco) y viajes; se encuentran con frecuencia con trabajadores o voluntarios de organizaciones sociales occidentales, periodistas, personas atentas a sus palabras, sensibles al problema que denuncian.
Pero se da la circunstancia de que incluso esas personas usan, usamos, dispositivos como una impresora HP, una videoconsola como puede ser la Xbox o un teléfono de Nokia o Siemens, todos fabricados parcialmente en condiciones laborales abusivas que ellos han investigado en países como Malasia y que ahora denuncian.
P. Vaya paradoja, estar grabándoles con un iPhone…
Bala K. Aquí no sois conscientes de las condiciones en las que están fabricados productos como éste. Mi país es un centro neurálgico de la electrónica, donde se fabrican por ejemplo muchos de los discos duros o memoria RAM que usan los ordenadores; pero sobre todo se elaboran componentes. Nos llega material de alta tecnología, quizá ya usado, y nosotros los ‘limpiamos’ con disolventes tóxicos, luego se insertan si procede y quizá después se exportan a otro país para seguir con la cadena de montaje. El mundo se ha convertido en una especie de fábrica globalizada donde cada lugar hace una cosa muy puntual, desconociendo totalmente lo que se ha hecho antes o se va a hacer después. Esto que tenemos delante de nosotros [el iPhone] se ha hecho en China… ¿en qué condiciones? Pues las que puedes imaginar.
Y si no se pueden imaginar se pueden consultar en varias investigaciones periodísticas que retratan situaciones de absoluto maltrato laboral hasta el punto de producirse una cadena de suicidios, concretamente en la fábrica china de Foxconn, la empresa que trabaja para Apple; como se cuenta en este excelente reportaje sobre el presidente de la compañía (en inglés), se han instalado redes alrededor del edificio para amortiguar la caida en futuras tentativas.
¿Qué hacemos? ¿Dejamos de comprar teléfonos, ordenadores, videojuegos? “No se trata de eso, porque a día de hoy es imposible comprar un producto de este tipo que sea sostenible o respetuoso con los derechos humanos en todo su proceso de producción”, nos dice Annie Yumi Joh, directora de campañas de Setem. La pregunta sería quizá cuánto más estaríamos dispuestos a pagar para que nuestro consumo no explote a nadie. Yumi nos ofrece un paralelismo con la industria textil: “según nuestras investigaciones y cálculos, unas zapatillas Nike que cuesten 100 euros podrían costar 103€ si se respetaran los manufactureros que las producen”, aunque sería necesario también que se redujera el margen de beneficio de la marca.
Bala nos dibuja sobre un papel el sitema de producción en la mayoría de los fabricantes en Malasia: una cinta transportadora va pasando por delante de una fila de trabajadores, la mayoría mujeres, y hay un tiempo determinado para completar tu actividad asignada. “Si al final del turno de 12 horas ha dado tiempo de hacer, por ejemplo, 1.000 unidades, al día siguiente el objetivo se pone en 1.200. Si no se cumple el objetivo, el trabajador es penalizado”, nos cuenta. “Eso genera a medio plazo crisis nerviosas de todo tipo. Es muy frecuente que los trabajadores tengan ataques de histeria, pura histeria, que son llamativas porque la persona empieza a hiperventilar y pierde la noción de todo”, víctima del estrés. “Los empresarios ni siquiera llaman al médico; si es una crisis muy continuada, todo se achaca a que esa persona ha sido poseída por un espíritu o algo así”, asegura Bala compartiendo su estupefacción. “Sí, sí… dicen que tienes un espíritu maligno dentro y, con esa excusa, te echan”.
El punto de partida y de expansión es la isla malaya de Penang, donde en 1972 se establecieron cuatro compañías de electrónica que daban trabajo a 500 personas. Casi cuarenta años después, en Malasia hay 1.500 empresas donde al menos 600.000 personas aportan su mano de obra a esta imparable cadena de producción. Aproximadamente la mitad son inmigrantes extranjeros, procedentes de países vecinos como Nepal, Bangladesh, Indonesia, Camboya o Birmania. Con el fin de abaratar aún más los costes, los fabricantes han multiplicado la contratación de inmigrantes, cuya presencia se ha ido multiplicado de año en año: sólo en 2007, incrementó un 72% con respecto al año anterior, según datos del parlamento nacional malayo.
P. ¿No produce este fenómeno un sentimiento de xenofobia o de protección nacional entre la clase trabajadora local?
Bala K. Sí, y eso empeora las cosas. Al principio incluso se produjo entre los sindicatos, que tanto habían luchado por el trabajo de los malayos, la lucha por unas condiciones decentes y derechos como el principio de antigüedad o la negociación colectiva… La llegada de trabajadores inmigrantes puso en peligro las condiciones laborales que tanto había costado conseguir. Pero al final, nuestra conciencia es la de la protección del trabajador, sea malayo o extranjero. Estamos absolutamente en contra de la explotación de la mano de obra, tanto local como extranjera.
Las agencias de contratación de encargan de todo. Los captan en sus países de orígen, les prometen unas condiciones laborales que nunca tendrán, les piden dinero por ello, les hacen firmar unos contratos en inglés que no saben leer y, de propina, les piden que firmen también un par de hojas en blanco, nos cuenta Pathma. Endeudados hasta las cejas para poder hacer el viaje, los trabajadores llegan a Malasia y lo primero que hace la agencia de contratación es quitarles el pasaporte; si lo quieren, tendrán que pagar una fianza de 120 a 800€ que por supuesto no pueden afrontar. Se les amenaza con destruir el pasaporte si se les ocurre quejarse demasiado, algo que les dejaría en situación de ilegalidad en Malasia a todos los efectos. “En sus contratos también está estipulado que no pueden unirse a sindicatos”, dice Pathma Krishnan.
Las condiciones de insalubridad de las empresas se trasladan también a las residencias donde les procuran alojo. “En apartamento pequeño, con un sólo baño, meten a 12 ó 15 personas, con un colchón y una almohada cada uno”. Hace tres semanas, según el testimonio de Pathma Krishnan, un trabajador nepalí que estuvo trabajando muy enfermo durante dos días, tanto la empresa como la agencia de contratación se negaron a llevarle al hospital. Dos días después, este chico se desmayó, y ante la insistencia de los compañeros, se le llevó finalmente al hospital, donde murió, probablemente de dengue o alguna fiebre tropical común.
“Las empresas europeas que presumen de códigos de conducta en sus informes deberían también contar lo que permiten a sus proveedores o subcontratas hacer en países como el mío”, dice Krishnan en la línea de lo que pide la campaña puesta en marcha por decenas de organizaciones europeas para que el parlamento europeo permita que las compañías de la UE sean responsables legales de lo que ocurre en la cadena de producción de sus productos y para que las administraciones sean ejemplo apliquen el “comercio justo” a sus compras electrónicas.

Galeano munduari buruz

http://www.youtube.com/watch?v=XN_Hcirqrmo

La líder de la oposición ruandesa Victoire Ingabire arrestada

Ann Garrison
Global Research

La líder de la oposición Victoire Ingabire Umuhoza ha sido arrestada en Ruanda, según miembros de su coalición de partidos políticos ruandeses FDU-Inkingi, quienes también han informado de que las autoridades la han llevado a un lugar no revelado.

El 9 de octubre, Ingabire habló para KPFA Radio-Berkeley, California, por teléfono y confirmó informaciones de que los operativos de seguridad del gobierno ruandés que rodeaban su casa en la capital de Ruanda, Kigali, habían sido reemplazados con policías con armas de fuego, y que seis de ellos eran visibles desde el interior de la casa. Otros informaron de que había tropas ruandesas en su barrio, y que a las tiendas se les había ordenado que cerraran.

Ingabire volvió a Ruanda, de su exilio europeo, en enero, con la intención de presentarse a las elecciones a la presidencia en frente al presidente ruandes Paul Kagame, pero no se le permitió registrar su partido o competir en las elecciones. En vez de ello fue arrestada, la primera vez en marzo, por violar las leyes de Ruanda de “ideología de genocidio”, las cuales criminalizan el desacuerdo con la historia oficial de la espantosa violencia de 1994 que llegó a conocerse como el Genocidio de Ruanda. El profesor de leyes estadounidense y abogado defensor internacional Peter Erlinder viajó entonces a Ruanda para defenderla, consiguiendo únicamente ser arrestado por los mismos cargos de “ideología de genocidio”. Erlinder fue liberado por motivos médicos, tras lo cual regresó a EEUU y continuó denunciando al gobierno de Ruanda y el uso que hace el Pentágono de Ruanda, y Uganda y Burundi, como sus representantes militares en África. Esta semana los fiscales ruandeses anunciaron su intención de proseguir con su caso en contra de Erlinder tras eliminar cualquier mención de los alegatos de éste ante el Tribunal Penal Internacional para Ruanda como prueba contra él.

Ingabire y Erlinder han hablado ambos abiertamente sobre el Informe de las Naciones Unidas sobre Abusos de Derechos Humanos en la República Democrática del Congo que fue filtrado a Le Monde el 26 de agosto, y después hecho público oficialmente el 1 de octubre, con respuestas de los gobiernos ruandés, ugandés y angoleño, cuyos ejércitos estaban implicados. El informe horrorizó al mundo con su exposición de las masacres genocidas del ejército ruandés de la población civil hutu, refugiados hutus ruandeses y hutus congoleños, desde el este de Congo a la frontera oeste, durante los años 90.

De los tres candidatos de la oposición que intentaron competir en la elección presidencial ruandesa de este año, contra el titular del cargo, el presidente Paul Kagame, dos están ahora en prisión, no solo Ingabire sino también Bernard Ntaganda, líder y candidato presidencial del Partido Social Imberakuri fue arrestado el 24 de junio y no ha sido puesto en libertad. Ha informado de que está siendo torturado, y el lunes, Ingabire informó que había sido trasladado a un lugar no revelado.

Frank Habineza, presidente del Partido Verde Democrático de Ruanda y también candidato presidencial, se ha refugiado con su familia en Suecia, desde que el cuerpo del vicepresidente del partido, Andre Rwisereka, fue encontrado decapitado en las zonas pantanosas del río Makurera en el sur de Ruanda el 14 de julio.

También se han producido asesinatos e intentos de asesinatos contra prominentes oponentes del gobierno de Ruanda en las vecinas Sudáfrica, República Democrática del Congo, y Tanzania durante el año electoral, el cual concluyó, el 9 de agosto, con el anuncio de que el presidente ruandés Paul Kagame había sido reelegido con el 93% de los votos.

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=21459

2010-10-17

OBJETIVO "ROBIN HOOD"

Es una cuestión de prioridades y de justicia: cuando vienen mal dadas, es fundamental poner por delante a quienes tienen las peores cartas. Porque si no pagan los de siempre. Esta batalla no es la de víctimas de la crisis en España contra las víctimas de la crisis en los países del Sur. Es la batalla por la justicia social.

Por este motivo, hemos tomado la figura del mítico Robin Hood para pedir que las soluciones pasen por proteger a los que peor lo están pasando. Sólo un par de datos que demuestran que las cosas podrían ser diferentes con un cambio de enfoque y con voluntad política:

El gasto militar del Gobierno español en 2009 duplicó la inversión en cooperación al desarrollo.
Si el Gobierno hubiese renunciado a 21 de los 87 ‘cazas’ que ha comprado, se podría alcanzar el reclamado 0,7% para cooperación al desarrollo.
En mayo, el Gobierno anunció el recorte de 800 millones de euros en cooperación al desarrollo. Nuestra propuesta es que no haya más recortes y que se mantenga la ayuda destinada a servicios sociales básicos y a los países menos adelantados. En estos momentos, el gasto social y la ayuda al desarrollo penden de un hilo y hay que exigir que la crisis no la paguen "los de siempre".


¿Quiénes son "los de siempre"?
En España, 9 millones de personas que viven en situación de pobreza, el 3% en situación de pobreza extrema. En el mundo, más de 1.000 millones de personas pasan hambre.


Hay otras formas de luchar contra la crisis, que no pongan en peligro el gasto público, que eviten agravar la situación de las personas que más están sufriendo y que hagan pagar a quienes han creado esta situación.

Contra la pena de muerte

http://www.es.amnesty.org/uploads/media/PenaMuerte2010_Infogeneral.pdf

Estados Unidos está librando una guerra financiera contra Wikileaks

La web de filtración de informaciones WikiLeaks ha anunciado que su financiación a través de donaciones ha sido bloqueada como consecuencia de una campaña del Gobierno de EEUU.

La compañía Moneybookers, una empresa con sede en Reino Unido que se encarga de recolectar las donaciones destinadas a WikiLeaks, comunicó antes a la organización el cierre de la cuenta de sus fondos por estar incluida en una ‘lista negra’ facilitada por los gobiernos de EEUU y Australia, tal y como recoge el diario ‘The Guardian’.

El supuesto veto tendría explicación: Assange, ciudadano de nacionalidad australiana, desató las iras de la Defensa norteamericana cuando su web publicó más de 90.000 documentos militares sobre la guerra de Afganistán, el pasado 25 de julio, la mayor filtración sufrida por los norteamericanos.

Poco después, el Pentágono manifestó su oposición a las actuaciones de WikiLeaks. Su portavoz, Geoff Morrell, hizo pública la interposición de una demanda contra el medio además de pedir el borrado inmediato de toda la información divulgada.

Anteriormente. WikiLeaks había contrariado al Gobierno norteamericano con un vídeo de una actuación militar en Iraq que revelaba el asesinato del fotógrafo de la agencia Reuters Namir Noor-Eldeen y otros 11 civiles desde un helicóptero.

El envío de correspondencia a Moneybookers, la plataforma de Assange, tiene fecha del 13 de agosto, la de un correo remitido por Daniel Stromberg, encargado del comercio electrónico de la empresa en Escandinavia: “Cuando realizaba mi repaso regular de clientes, me di cuenta de que algo iba mal con vuestra cuenta y envié un correo a nuestro departamento legal y de riesgo para resolver este asunto”.

Desde allí, según muestra ‘The Guardian’, se dio esta respuesta a Stromberg, quien posteriormente se la mostraría a Assange: “De acuerdo la publicación reciente y su consecuente adición de la entidad WikiLeaks a las ‘lista negra’ en Autralia y la listas de vigilancia de EEUU, hemos decidido terminar la relación de negocios“.

La mayor filtración de WikiLeaks, la de Afganistán, llegó al mundo a través de su página en Internet, aunque previamente habían sido enviados al diario británico ‘The Guardian’, al norteamericano ‘The New York Times’ y la publicación alemana ‘Der Spiegel’.

Tal y como recuerda el blog ‘Tech Eye’, Moneybookers, pese a estar registrada como británica, pertenece a un grupo con sede en Bahrein.

WIKILEAKS DIFUNDURÁ DOCUMENTOS DE LA GUERRA EN IRAQ

El Pentágono movilizó a 120 personas encargadas de examinar el impacto de la próxima difusión por el sitio Wikileaks de un número récord de documentos confidenciales sobre la guerra de Iraq, anunció el viernes un portavoz del Departamento de Defensa.

Wikileaks estaría por difundir unos 400.000 documentos confidenciales sobre la guerra de Iraq, según informaciones difundidas por la prensa. El semanario Newsweek anunció en septiembre “la mayor fuga de material de inteligencia”.

Para prepararse para esta fuga que podría darse el lunes, según la prensa estadounidense, el Departamento de Defensa movilizó hace varias semanas a un equipo de 120 personas encargadas de examinar con mucha atención los archivos del Pentágono y “estimar el posible impacto” de esta difusión, declaró a la prensa el coronel David Lapan, portavoz del Pentágono.

El sitio se dio a conocer al gran público cuando difundió a fines de julio un paquete de 77.000 documentos secretos y detallados sobre la guerra de Afganistán, lo que provocó la furia del Pentágono. Otros 15.000 documentos sobre Afganistán saldrán a la luz próximamente.

(Con información de agencias)



Fuente: http://www.cubadebate.cu/noticias/2010/10/15/estados-unidos-esta-librando-una-guerra-financiera-contra-wikileaks/

rCR

"La UE gasta millones en militarizar las fronteras de África"

Entrevista a Abdel-Khalak Hamdouchi, presidente de la asociación marroquí Pateras de la vida
"La UE gasta millones en militarizar las fronteras de África"

Txema Santana
Guin Guin Bali


Abdel-Khalak Hamdouchi es el presidente de la asociación marroquí Pateras de la vida. Trabajan por intentar salvaguardar los derechos humanos en Marruecos y también en el Sahara Occidental, con una sede en El Aaiún. Hablamos con él del chabolismo en Marruecos, de las condiciones de los trabajadores, de violaciones de derechos en el Sahara Occidental denunciadas por una asociación marroquí, de la prohibición de afiliarse a los sindicatos que hacen muchas empresas españolas a sus trabajadores y de religión. Sobre el Ramadán, dice, que "sólo se trata de una gran propaganda religiosa". Marruecos, lugar de tránsito, "punto de explotación", asegura.
El tránsito de personas del Sur hacia el Norte ha puesto a Marruecos en el centro del mapa de las migraciones de África hacia Europa. Situado a las puertas del continente europeo, miles de subsaharianos deambulan por las calles esperando su oportunidad para dar el salto al Estrecho de Gibraltar. Miles de marroquíes también. Mientras tanto, trabajan, o lo intentan, en el país alauita, pero las condiciones, casi siempre, son de explotación. Los migrantes "están condenados" a ser "mano de obra barata y las empresas se aprovechan".

Pateras de la vida lleva mucho tiempo vigilando las condiciones de vida de los subsaharianos que llegan a Marruecos y reclamando un trato digno para ellos por parte de la administración maroquí.

- Hace muy poco tiempo hubo una expulsión masiva de subsaharianos en el norte de Marruecos ¿Qué pasó?

- Sí, expulsaron entre 600 y 700 subsaharianos. Lo hemos denunciado tanto nosotros como Médicos Sin Fronteras.

- ¿Cómo se produjo la expulsión?¿En qué condiciones?

- Marruecos quiere demostrar que hace bien su trabajo. No hay ningún otro motivo. El régimen quiere demostrar que es el fiel gendarme.

- Fiel a Europa, se refiere...

Sí, no hay ninguna duda. Ahora, el problema es que la mayoría de países africanos quieren demostrar a Europa que pueden jugar a este juego y hacerlo muy bien.

- Marruecos, especialmente, tiene un buen tratado de vecindad con la Unión Europea...

- La migración no está encima de la mesa de negociación entre Marruecos y España o con la Unión Europea, pero sí por debajo. Se trata el Sahara, la pesca o la democracia. La UE está dando millones y millones para militarizar las fronteras de África y con este dinero se podría crear otro desarrollo.

- No sólo los subsaharianos que llegan a Marruecos están en condiciones de vida indignas, sino que los propios marroquíes también viven carentes de muchos derechos básicos...

- Muchos ciudadanos marroquíes viven con menos de un euro al día, aunque la gente no lo crea. Hay mucha gente luchadora, cuyos hijos no van al colegio. Cuando van al hospital no hay medicamentos... ¿Crees que es una vida digna?

- Y el acceso a la vivienda por parte de los ciudadanos marroquíes ¿cómo es?

- En mi pueblo, en Larache, el 40% de la población vive en chabolas, por ponerte un ejemplo. Hay mucha migración interna, mucho tránsito de personas, tanto para migrar hacia el Norte como para trabajar en las ciudades con puerto.

- En España varias empresas que están instalándose en Marruecos, en polos económicos como Nador. Hay denuncias de ciudadanos marroquíes contra las empresas españolas, según entiendo...

- Hablemos claro. Las empresas españolas que van a Marruecos no van a desarrollar, sino a buscar la mano de obra barata. Buscan gente que no tenga derechos. Tenemos alguna experiencia, incluso, en la que las empresas españolas no dejan que los trabajadores se afilien a sindicatos. O si lo hacen, al día siguiente ya no trabajan. Te digo algún nombre: Felgar, una empresa malagueña que se dedica a importar y exportar fresas.

- ¿Y cómo han protestado contra las condiciones de trabajo?

- Intentamos hacer una huelga, pero el patrón contrató a gente que amenazara a los trabajadores para que no se manifestaran. Entonces, nos pusimos en contacto con la UGT de Málaga e hicimos una huelga en Málaga, con algunos compañeros marroquíes, frente a la sede en España de Felgar. Negociamos en Málaga temas de Larache. Habría que decir que hay algunas empresas españolas que llega con buenas condiciones para los trabajadores y una relación laboral digna, pero, según sabemos, otras empresas las empujan a que no rompan la dinámica de trabado con la mano de obra barata.

- ¿Y las empresas marroquíes?

- Son peores aún. Alguna se salva; suelen ser multinacionales, que tienen el mínimo salarial y aseguran, incluso, a sus trabajadores. Con las locales, en su mayoría tenemos problemas.

- Usted dice: “Un marroquí en España al que le aseguraran que va a ganar 3.000 dirhams en Marruecos, volvería. Sin embargo, un marroquí que gana 5.000 dirhams en Marruecos, emigra”. ¿Cómo trabajan con los migrantes partiendo desde este contradictorio punto economicista?

- Con formación. Esto sucede por la falta de formación. En la empresa en que yo trabajo, por ejemplo, el salario ronda entre los 5.000 y los 9.000 dirhams. Cuatro empleados que ganaban 7.000 dirhams, hace no mucho tiempo, decidieron emigrar a Barcelona. Sin embargo, como bien dices, aquéllos a los que ofrecen un trabajo por 3.000 dirhams vuelven a Marruecos, a su país. Hay muchos marroquíes en España que no vuelven ni a visitar a su familia, porque no tienen trabajo. Volver con las manos vacías, aquí, está visto como ser el tonto del pueblo.

- ¿Tienen problemas los trabajadores con la práctica de la religión de cada ciudadano en las empresas extranjeras?

- En el régimen hay tres cosas que no se pueden tocar: el Rey, la religión y el Sahara. Sin embargo, el año pasado un grupo de jóvenes, durante el Ramadán, salieron a la calle para comer delante de los demás. Es un acto muy valiente. Las asociaciones de derechos humanos apoyaron esta práctica y el régimen político dice que quién hace esto está intentado acabar con el Islam.

Pero quiero aclarar algo. El Ramadán, con todas sus leyes, ningún musulmán lo cumple. La gente hace trampas a Dios. Para ser un buen musulmán hay que rezar, saber que Dios es uno, hay que dar de tu dinero y hay que hacer Ramadán. La gente no hace los tres anteriores, pero sí el Ramadán. Para hacer el Ramadán hay que dar a los pobres de tu comida, que poca gente lo hace, los hombres no pueden mirar a las chicas, que nadie lo hace... el Ramadán es una propaganda religiosa. La Ley marroquí dice que quien come en Ramadán delante de las personas entra en la cárcel, pero no quien come en casa.

- ¿Cómo ve Pateras de la Vida, que lucha por los Derechos Humanos, la situación de los ciudadanos saharauis en el Sahara Occidental?

- No voy a dar el punto de vista de la asociación, porque es una asociación nacional y tiene su visión. Voy a dar mi punto de vista. La situación en el Sahara Occidental responde a un juego político. Si hablamos de los marroquíes que viven allí, habría que decir que son de los que mejor viven de todo el país. Buen trabajo, buen sueldo... para los que viven en las zonas saharauis, la vida es una miseria. Pero hay mucha gente en Marruecos que vive en estas condiciones de pobreza y de falta de derechos humanos.

- Pero con el añadido de que tienen una falta absoluta de libertad de expresión y opinión...

Sí, nosotros no hacemos una mirada política, pero es cierto que los saharauis son maltratados en las cárceles de El Aaiún, cuando declaran su apoyo al Polisario son castigados y eso la asociación lo tiene en cuenta. Pateras de la Vida tiene su sección en El Aaiún.

Fuente: http://www.guinguinbali.com/index.php?lang=es&mod=news&task=view_news&cat=2&id=962

rCR

2010-10-13

Laburmetraiak

http://www.festivalactua.com/src/public_cortos_ganadores.php?id=4

La guerra prolongada

Comienza el décimo año de la invasión de Afganistán
La guerra prolongada

Andrew Bacevich
Tom Dispatch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Introducción del editor de Tom Dispatch
Piense en lo siguiente: El libro número tres en Amazon.com es por el momento Obama’s Wars, y sin embargo la guerra que tiene la mayor posibilidad de convertirse en la del presidente recién parece coger impulso. ¿Es un caso de título prematuro?

Hablo, claro está, de la guerra de EE.UU. en (¿contra?) Pakistán. El sábado pasado, el Wall Street Journal informó de que la CIA está dispuesta a pedir prestado o robar cualquier drone armado que les sobre a los militares de EE.UU. para expandir lo que se ha convertido en una campaña “encubierta” de asesinatos contra dirigentes de al-Qaida y los talibanes en algo que se parece más una guerra aérea robótica total en las tierras tribales fronterizas paquistaníes, especialmente Waziristán del Norte.

A medida que se intensifica la guerra de drones de la CIA, también se intensifican los cruces de otro tipo en las fronteras aéreas. Helicópteros estadounidenses persiguen a combatientes talibanes “en fuga” como parte de lo que los militares llaman “autodefensa” armada conocida otrora como “persecución directa”, hacia esos “santuarios” paquistaníes desde los cuales se dice que los talibanes realizan su propia ‘oleada’ exitosa en Afganistán. (“Furiosas y avergonzadas”, las autoridades paquistaníes han reaccionado a las incursiones con el cierre de un cruce esencial de la frontera que suministra el avituallamiento bélico estadounidense en Afganistán –y los talibanes han incendiado una serie de camiones cisterna cerca de Islamabad, la capital paquistaní-). También escala evidentemente la frustración de los comandantes estadounidenses ante un enemigo que está al acecho a lo largo de una frontera que en gran parte no está marcada.

Y lo que ha sucedido hasta ahora podría ser sólo el comienzo. En su nuevo libro, Bob Woodward informa de que funcionarios del gobierno de Obama, militares y civiles, ya se mostraban ansiosos por hacer algo más en Pakistán en el otoño de 2009. Como describió indirectamente, pero de modo bastante claro, Dennis Blair, director de Inteligencia Nacional, al embajador paquistaní de esos días, si su país no estuviera de acuerdo con una “colaboración estratégica”, esencialmente mediante la acción contra redes combatientes en Waziristán del Norte, “Tendremos que hacer lo que es nuestro deber para proteger los intereses de EE.UU.” El domingo pasado, Greg Miller del Washington Post informó de que el “análisis” de la guerra afgana del gobierno en aquel entonces se había “concentrado en la necesidad de eliminar santuarios insurgentes en Pakistán”. También señaló que el comandante de la guerra afgana, general David Petraeus, propugna ahora “una actitud más agresiva hacia Pakistán, y había apoyado particularmente el esfuerzo con drones de la CIA”.

Un pasaje inquietante en una reciente información en el Wall Street Journal del sábado, sin embargo, debería poner los pelos de punta a todos los lectores: “Funcionarios estadounidenses dicen que un exitoso ataque terrorista contra Occidente originado en Pakistán podría obligar a EE.UU. a emprender una acción militar unilateral un resultado que todas las partes desean evitar-”. ¿Un ataque semejante podría “obligar” a EE.UU. “a emprender una acción militar unilateral”? Pensad un momento en algo semejante. En medio de un repentino tamborileo de anuncios de posibles ataques en Europa de grupos terroristas basados en Pakistán, podría existir, de hecho, un contingente creciente de funcionarios militares y civiles de EE.UU. tan frustrados con la desastrosa guerra en Afganistán que están dispuestos a expandir significativamente la guerra en Pakistán, y sólo esperan la excusa necesaria para hacerlo.

Estamos hablando de jugar con fuego. Pakistán no es Afganistán. Más escaladas importantes de la guerra estadounidense en ese país –reacciones impotentes ante el fracaso continuo– conducirían a problemas de todo tipo. Si se insiste suficientemente, es lo que sucederá. Tom

La guerra prolongada – décimo año

Perdidos en el desierto con el GPS estropeado

Andrew J. Bacevich

En enero de 1863, la orden del presidente Abraham Lincoln a un general recién nombrado fue de una simpleza ejemplar: “danos victorias”. La orden tácita del presidente Barack Obama a sus generales viene a ser: dadnos condiciones que permitan una retirada digna. Una cita concisa en el nuevo libro de Bob Woodward captura la esencia de una Doctrina Obama emergente: “dejadlo de lado y marchaos”.

Meterse en una guerra es generalmente algo fácil. Salirse tiende a ser algo completamente distinto –especialmente cuando el comandante en jefe y sus comandantes en el terreno no están de acuerdo en la conveniencia de hacerlo-.

Feliz aniversario, EE.UU. Hace nueve años –el 7 de octubre de 2001– una serie de ataques aéreos de EE.UU. contra objetivos en todo Afganistán lanzaron la campaña de lo que desde entonces se ha convertido en la guerra más prolongada de la nación. Tres mil doscientos ochenta y cinco días después la lucha por determinar el futuro de Afganistán continúa. Por lo menos en parte, la “Operación Libertad Duradera” ha justificado su nombre: ciertamente ha demostrado que es duradera.

Mientras el conflicto conocido previamente como la Guerra Global contra el Terror inicia su décimo año, los estadounidenses tienen derecho a plantear la pregunta: ¿Cuándo, dónde y cómo terminará la guerra? A secas, ¿hemos llegado casi a ese punto?

Por cierto, con el paso del tiempo, se ha hecho cada vez más difícil discernir “ese punto”. Resultó que Bagdad no era Berlín y es seguro que Kandahar no es Tokio. No esperes que CNN transmita en el futuro previsible una ceremonia de rendición.

Lo que sabemos es que se inició una aventura en Afganistán, pero poco después se concentró en Iraq, y ahora ha vuelto –de nuevo– a Afganistán. Nadie sabe si las oscilaciones de este péndulo significan un progreso hacia algún objetivo final.

Los estadounidenses empleaban otrora alfileres y mapas para medir el progreso en tiempos de guerra. Trazar el conflicto provocado por el 11-S mejorará sin duda vuestro conocimiento de la geografía del mundo, pero no os dirá nada sobre la orientación de la guerra.

¿Dónde, entonces, nos dejan nueve años de combate? Escarmentados, pero no necesariamente esclarecidos.

Hace sólo una década, la ya olvidada campaña de Kosovo pareció representar un patrón para un nuevo modo estadounidense de hacer la guerra. Fue una campaña lograda sin sufrir una sola víctima fatal estadounidense. Resultó, sin embargo, que Kosovo fue un evento único. Sin duda las fuerzas armadas de EE.UU. eran entonces (y siguen siendo actualmente) invencibles en términos tradicionales. Sin embargo, después del 11-S, Washington lanzó a esas fuerzas armadas a una misión en la que manifiestamente no pueden vencer.

En lugar de estudiar las implicaciones de ese hecho –basarse en la fuerza de las armas para eliminar el terrorismo es una empresa descabellada– dos gobiernos han prolongado obstinadamente la guerra, incluso mientras reducían silenciosamente las expectativas de lo que podría lograr.

Al terminar oficialmente el rol de combate en Iraq durante este año –un día feliz como el que más– el presidente Obama se abstuvo de proclamar “misión cumplida”. Más vale que no lo haya hecho: mientras las tropas estadounidenses parten de Iraq, los insurgentes se mantienen activos y en el terreno. En lugar de cantar victoria, el presidente simplemente instó a los estadounidenses a dar vuelta a la hoja. Con notable alacridad, parece que la mayoría de nosotros hemos accedido.

Tal vez sea más sorprendente que los actuales dirigentes militares hayan abandonado la noción de que la victoria en las batallas gana las guerras, que fue otrora el fundamento de su profesión. Los guerreros de otra época insistían en que “No hay sustituto para la victoria”. Los guerreros en la era de David Petraeus adoptan una consigna completamente diferente: “No hay una solución militar”.

El general de brigada H.R. McMaster, una de las estrellas ascendentes del ejército, resume lo último en pensamiento militar avanzado: “Sólo el combate y la victoria en una serie de batallas interconectadas en una campaña bien desarrollada no asegura automáticamente el logro de objetivos de guerra.” La victoria como tal está pasada de moda. Ahora se persevera.

De modo que un cuerpo de oficiales que antes trataba sobre todo evitar guerras prolongadas, ahora se especializa en lodazales. Las campañas no terminan realmente. En el mejor de los casos, se agotan.

Entrenados en el pasado para matar gente y romper cosas, los soldados estadounidenses prestan atención ahora a la conquista de corazones y mentes, mientras actúan además como asesinos. El término políticamente correcto para esto es “contrainsurgencia”.

Ahora, asignar a soldados de combate la tarea de construir una nación en, digamos, Mesopotamia equivale a contratar a un equipo de leñadores para que construyan una casa en un suburbio. Lo que sorprende no es que el resultado no sea perfecto, sino que se cumpla alguna parte de la tarea.

Sin embargo, al adoptar simultáneamente la práctica de “asesinatos selectivos”, los constructores tienen la doble tarea de destruir casas. Para los asesinos estadounidenses, el arma preferida no es el fusil del francotirador o la navaja, sino aviones no tripulados armados de misiles controlados desde bases en Nevada o en otros sitios a miles de kilómetros del campo de batalla –la expresión máxima de un deseo estadounidense de librar la guerra sin ensuciarse las manos-.

En la práctica, sin embargo, el asesinato de los culpables desde lejos también implica frecuentemente el asesinato de inocentes. De modo que acciones emprendidas para mermar las filas de los yihadistas en lugares tan lejanos como Pakistán, Yemen, y Somalia, aseguran sin quererlo el reclutamiento de reemplazos, garantizando un suministro interminable de corazones endurecidos.

No es sorprendente que las campañas lanzadas desde el 11-S sean interminables. El propio general Petraeus ha explicado las implicaciones: “Es el tipo de combate en el que estaremos durante el resto de nuestras vidas y probablemente durante las vidas de nuestros hijos”. Obama podrá querer “irse”. Sus generales se inclinan por seguir adelante.

El que tardemos más en lograr menos de lo que nos propusimos también cuesta mucho más de lo que alguien haya podido imaginar. En 2003, el asesor económico de la Casa Blanca, Lawrence Lindsey, sugirió que la invasión de Iraq podría costar hasta 200.000 millones de dólares –una suma aparentemente astronómica-. Aunque Lindsey se vio pronto sin trabajo como resultado, resultó que era cicatero. La cuenta de nuestras guerras después del 11-S ya excede un billón (millón de millones) de dólares, todo agregado a nuestra deuda nacional que crece desenfrenadamente. Con la ayuda considerable de las políticas de guerra de Obama, la cuenta sigue aumentando.

¿Hemos llegado al fin? Ni siquiera. La verdad es que estamos perdidos en el desierto, tambaleándonos por un camino sin marcas, con el cuentakilómetros roto, el GPS arruinado, y con el medidor de gasolina que muestra que el tanque está casi vacío. Washington sólo puede esperar que el pueblo estadounidense, dormido en el asiento trasero, no se dé cuenta.

Andrew J. Bacevich es profesor de historia y relaciones internacionales en la Universidad Boston. Su libro más reciente es: Washington Rules: America’s Path to Permanent War.

Copyright 2010 Andrew J. Bacevich

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175305/tomgram%3A_andrew_bacevich%2C_the_u.s._military_as_quagmire_specialists/#more

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2010-10-08

Pobladísimo país de mierda

Najat El Hachmi

Ya está, ya ha sucedido. El momento esperado se ha producido: a mi hijo, a punto de cumplir 10 años, le han dicho, por primera vez en toda su vida, «moro de mierda». Marcaremos la fecha en el calendario para conmemorarla cada año, porque indudablemente comienza una nueva etapa en su biografía, aquella en la que deberá ser consciente de sus rasgos distintivos y las consecuencias que conllevan. De entrada me pregunta si eso de «moro» es bueno o es malo y repite, como un atenuante de su gran delito, que él nació en Vic. Como todos los niños, no se ve ninguna diferencia. Me habría gustado presenciar el acontecimiento, como el primer contagio, el primer diente que se cae, el primer trazo para dibujar, aún sin sentido, su propio nombre. Pero no, a partir de una edad, a los hijos empiezan a pasarles cosas de las que las madres no seremos testigos de primera fila, sino que deberemos conformarnos con el relato que a posteriori hagan ellos, en el mejor de los casos.

Yo tengo la suerte de no recordar muy bien mi primera vez, porque las tres palabras se escurrieron entre muchas sin sentido que iba aprendiendo de la nueva lengua. Después, me recuerdo buscándolas en el diccionario para intentar averiguar por qué aquello que me decían como insulto era un insulto, qué quería decir si era tan negativo. Buscaba «moro», claro, que la mierda ya sabía lo que era, este país del que todos hemos formado parte en un momento u otro y al que nos envían cada dos por tres, tal y como apuntaba el amigo de una amiga en una conversación a pie de calle. Mi suerte tal vez fue la de crecer en una escuela donde todos éramos de mierda en un momento u otro: el moro, el charnego, el gitano e incluso el catalán. Intuyo que los años que vendrán serán los más difíciles, los de intentar que mi hijo siga creyendo que es tan de aquí como cualquier otro y que nadie le puede negar el derecho a sentir eso por mucho que le repitan que es de mierda.

Giza eskubideak